ademoniosis y ambarazo

Adenomiosis y embarazo

Existen diversas patologías en el área ginecológica que a pesar de ser comunes en las personas, no son conocidas por la mayoría. Entre esos trastornos se encuentra la adenomiosis.

Esta es una enfermedad que suele relacionarse con la fertilidad de las mujeres, y que muchas veces es ignorada o no es detectada a tiempo. Usualmente se habla de la adenomiosis y embarazo, ya que normalmente es en el momento de la planificación de un bebé, que se diagnostica esta anomalía.

¿Qué es la adenomiosis?

Es un trastorno de naturaleza ginecológica que causa que el tejido endometrial (tejido que recubre la cavidad uterina) penetre en el interior de la pared del útero (el miometrio), provocando el engrosamiento del mismo.

Esta enfermedad es padecida por las mujeres, y cuando el tejido que ha sido desplazado continúa con su funcionamiento normal cíclico: incremento de su grosor, estabilización, degradación y sangrado a lo largo del ciclo menstrual, pero fuera de su lugar normal.

Hasta los momentos se sabe a ciencia cierta, que la enfermedad no es hereditaria. Sin embargo, no ha sido posible determinar con precisión qué factores la generan.

Por otro lado, este trastorno suele presentarse en las mujeres con edades comprendidas entre 35 y 50 años, que hayan experimentado por lo menos un embarazo.

De acuerdo a los estudios realizados por especialistas del área, esta enfermedad afecta en general al 0.8% de la población femenina, y presenta una mayor incidencia en las mujeres de 40 años en adelante, con una tasa del 1.5%.

Es común que la adenomiosis se confunda con la endometriosis, debido a que genera síntomas similares. Cerca del 20% de las veces, ambas se presentan al mismo tiempo.

Por otro lado, la adenomiosis se vincula con la actividad a nivel hormonal de los ovarios, y en especial con el estrógeno.

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Síntomas y diagnóstico de la adenomiosis

Esta afección puede provocar diversos síntomas que pueden pasar desapercibidos, otros que son realmente notorios, y en algunos casos no se presenta sintomatología alguna.

Entre las señales más habituales están las siguientes:

  • Dolor pélvico agudo que en algunos casos llega a ser crónico.
  • Dispareunia o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dismenorrea o dolor durante las menstruaciones.
  • Sangrado vaginal de gran abundancia y prolongado, durante la menstruación.
  • Por otro lado, el útero puede incrementar su tamaño provocando presión en el área de la pelvis, así como sensibilidad en la zona abdominal.

En lo que respecta al diagnóstico de la adenomiosis, este puede ser algo complejo, pero gracias a las optimizaciones de los equipos de ecografías, y en especial a los equipos de ecografía 3D, la detección de este trastorno femenino se realiza con mayor facilidad. Sin embargo, el diagnóstico definitivo debe ser de carácter histopatológico.

Con la idea de diagnosticar este trastorno se debe realizar un examen pélvico en primer lugar. Por medio de esta evaluación se puede visualizar la dimensión del útero, el cual puede ser dos o tres veces mayor al normal.

Como segundo paso, se debe llevar a cabo una ecografía uterina o una resonancia magnética. Esta segunda opción se emplea cuando no se ha obtenido información suficiente con la ecografía.

¿Adenomiosis y embarazo es posible?

La afección tiene impacto en la fertilidad de la mujer, sin embargo algunas mujeres con adenomiosis son madres sin problemas. No obstante, tiene la capacidad de alterar el traslado de los espermatozoides hacia el óvulo interfiriendo negativamente en la fecundación y también puede interferir en la implantación embrionaria, y complicando el embarazo natural.

En otras palabras, la combinación de adenomiosis y embarazo natural puede ser problemática en algunos casos. Por otro lado, cuando la mujer acude a un tratamiento de reproducción asistida, se puede optar por inhibir las funciones de los ovarios con el uso de GnRH para mejorar los resultados. La efectividad de esta alternativa no es en todos los casos, pero hasta la fecha es una de las mejores alternativas terapéuticas.

Para que la conjugación de adenomiosis uterina y embarazo funcione, se debe pasar por una primera etapa en la que se produzca la estimulación ovárica, con la finalidad de obtener la mayor cantidad posible de ovocitos para fecundar en el laboratorio. Posterior a esto, se debe realizar la transferencia como el siguiente paso del tratamiento de fecundación in vitro. También se puede realizar la vitrificación, para que la mujer decida el mejor momento para embarazarse.

También es importante tener en cuenta que la adenomiosis difusa y embarazo pueden resultar en fallo de implantación y en abortos repetidos.

Sin embargo, esta afección generalmente no afecta los tratamientos de reproducción asistida, tales como la fecundación in vitro o la donación de óvulos. Esto, siempre que se tenga presente que la patología existe, se tomen las consideraciones necesarias al momento de efectuar la transferencia embrionaria, y se aplique el tratamiento correspondiente a la preparación endometrial con la GnRH.

En pocas palabras, el embarazo y adenomiosis pueden coexistir si se toman las medidas correctas.

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Tratamiento de la adenomiosis

Como ya lo mencionamos, esta anomalía consiste en la filtración del tejido endometrial dentro del músculo del útero. Esto regularmente provoca sangrado en la parte interna del músculo. Para tratar esta afección se bloquea la función hormonal, con la finalidad de que el endometrio no crezca.

La no aplicación del tratamiento causa que el músculo del útero continúe infiltrándose y cargándose de sangrado, lo que genera un dolor mayor y el crecimiento del útero.

Así que si eres de una de las mujeres a las que aplica esta frase: tengo adenomiosis y estoy embarazada, solo debes asegurarte de acudir a un especialista.

Por otro lado, también es importante que sepas que la enfermedad se desarrolla en medio de un alto nivel de estrógenos, lo que provoca el crecimiento concéntrico del útero generando dolor y sangrado abundante durante la menstruación. Es por ello, que lo más recomendable es tratarlo con lo opuesto al estrógeno, que es la progesterona, y de esta manera se estaría previniendo alguna vinculación con la hiperplasia endometrial.

Otra de las alternativas es tratar la patología con anovulatorios para detener el descontrol hormonal. También se debe considerar la opción de una cirugía, dependiendo del nivel de adenomiosis que se padezca.

Esta anomalía ginecológica, naturalmente se soluciona con la menopausia. Sin embargo, se cuenta con medicación hormonal y antiinflamatoria que facilita el padecimiento de los síntomas.

En resumen, el tratamiento dependerá de las características de la paciente y del avance de la enfermedad.

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